
Fue Alvaro quien me descubrió que esta chica delgaducha y desgarbada era la propietaria de la adictiva voz que desde hacía tiempo venía escuchándose en las pocas emisoras de radio que tenían a bien hacer gala de buen gusto de vez en cuando.
Pero el “Pirata Encuentracosas” me dijo algo más: “Sé que te va a encantar la música que te he preparado, estoy seguro”, (él conoce mis gustos y mis disgustos), sin embargo, la historia de la chica es un desastre; el típico caso de fama mal llevada: Bebe, se droga, lleva malísima vida, y hasta creo que le zurra el novio…
Pues llevaba razón Alvaro: la historia de Winehouse pasa a formar parte desgraciadamente de la larga lista de famas repentinas y derrochadas por los atajos de la mala vida.
Tiene Amy sólo 24 años. Y en el último disco ya lleva acumulados (hasta el momento que conozco), seis grammies y otros tantos discos de oro, platino…. Es escandalosamente buena. Lleva una banda de una calidad rara de ver en las producciones actuales. Los directos son impecables en cuanto a sonido, coreografía, dirección… Todo si el día de la actuación, la solista no se presenta borracha, drogada o afónica. Esto es lo que viene ocurriendo desde el año pasado.
La historia es la misma de siempre:
Chica rarita pero de familia bien, es encontrada por el productor musical adecuado, que encarrila su hacer, la provee de una banda, (un coreógrafo particular no, porque se nota que aún sobria lo sigue necesitando), y contratando actuaciones varias, consigue ponerla en el lugar artístico que le corresponde.
¿Y qué pasa entonces?. Pues que chico listo conoce a la chica, y se ofrece “generosamente a compartir con ella sus logros, poniendo a su disposición todas las vertientes que la vida canalla puede poner a sus pies.
El resto ya es conocido: Amy cada vez más delgada y demacrada. Su figura ha pasado a ser de femeninamente redondeada, a tristemente esquelética, y lo peor: a una velocidad vertiginosa. Descuida su cuerpo, prácticamente cubierto de tatuajes, y su alma, prácticamente llena de desangelos. No quiero ni pensar en las cicatrices que todo esto puede llegar a dejarle en caso de que su vida de un giro radicalísimo y mande toda la mierda que la rodea, hasta el infinito y más allá.
Su “maridito” canalla, está pasando un tiempecito en chirona, desconozco por qué causa. Amy se encuentra sin él, perdida y deprimida.
Las ultimas noticias sobre ella es que su madre llorosa y desesperada, ha escrito una carta en un diario londinense rogándole su regreso al redíl familiar. Ojalá la llamada cause el efecto buscado. Ojalá esto sólo sea un episodio triste dentro de una historia con final feliz.
Yo, en cualquier caso, no puedo evitar, cuando escucho la música de la Winehouse, que mi imaginación evoque la voz y la biografía de una de mis Grandes: Billie Holliday.
Pero es otra historia…, tal vez otro día…
Pero el “Pirata Encuentracosas” me dijo algo más: “Sé que te va a encantar la música que te he preparado, estoy seguro”, (él conoce mis gustos y mis disgustos), sin embargo, la historia de la chica es un desastre; el típico caso de fama mal llevada: Bebe, se droga, lleva malísima vida, y hasta creo que le zurra el novio…
Pues llevaba razón Alvaro: la historia de Winehouse pasa a formar parte desgraciadamente de la larga lista de famas repentinas y derrochadas por los atajos de la mala vida.
Tiene Amy sólo 24 años. Y en el último disco ya lleva acumulados (hasta el momento que conozco), seis grammies y otros tantos discos de oro, platino…. Es escandalosamente buena. Lleva una banda de una calidad rara de ver en las producciones actuales. Los directos son impecables en cuanto a sonido, coreografía, dirección… Todo si el día de la actuación, la solista no se presenta borracha, drogada o afónica. Esto es lo que viene ocurriendo desde el año pasado.
La historia es la misma de siempre:
Chica rarita pero de familia bien, es encontrada por el productor musical adecuado, que encarrila su hacer, la provee de una banda, (un coreógrafo particular no, porque se nota que aún sobria lo sigue necesitando), y contratando actuaciones varias, consigue ponerla en el lugar artístico que le corresponde.
¿Y qué pasa entonces?. Pues que chico listo conoce a la chica, y se ofrece “generosamente a compartir con ella sus logros, poniendo a su disposición todas las vertientes que la vida canalla puede poner a sus pies.
El resto ya es conocido: Amy cada vez más delgada y demacrada. Su figura ha pasado a ser de femeninamente redondeada, a tristemente esquelética, y lo peor: a una velocidad vertiginosa. Descuida su cuerpo, prácticamente cubierto de tatuajes, y su alma, prácticamente llena de desangelos. No quiero ni pensar en las cicatrices que todo esto puede llegar a dejarle en caso de que su vida de un giro radicalísimo y mande toda la mierda que la rodea, hasta el infinito y más allá.
Su “maridito” canalla, está pasando un tiempecito en chirona, desconozco por qué causa. Amy se encuentra sin él, perdida y deprimida.
Las ultimas noticias sobre ella es que su madre llorosa y desesperada, ha escrito una carta en un diario londinense rogándole su regreso al redíl familiar. Ojalá la llamada cause el efecto buscado. Ojalá esto sólo sea un episodio triste dentro de una historia con final feliz.
Yo, en cualquier caso, no puedo evitar, cuando escucho la música de la Winehouse, que mi imaginación evoque la voz y la biografía de una de mis Grandes: Billie Holliday.
Pero es otra historia…, tal vez otro día…