domingo, diciembre 02, 2007

Mi mamá me mima.


La educación sin implicación emocional, no es educación. Es adiestramiento, instrucción. Se puede aleccionar, pero educar es otra cosa.

No soy yo la descubridora (por suerte, que ya es algo sabido desde hace mucho tiempo), de que es fácil hacer niños, pero difícil ser padre, de que de nosotros depende en gran parte, la clase de hombres y mujeres que serán nuestros niños. Del mismo modo sabemos, que hay mucho en nosotros de lo que fueron nuestros padres, de lo que nos dijeron nuestros padres, de lo que vimos en nuestros padres.

El amor es fundamental, básico para el ser humano. El indivíduo que crece sin apegos emocionales, sufre, vive con inseguridad su infancia, su pubertad, adolescencia, y como consecuencia de ello, su vida adulta se llena de desproporciones y despropósitos emocionales, de vacíos, de dudas, de transtornos. Quien sale indemne de una infancia difícil, es además de un ser afortunado, muy afortunado, alguien que creo aún no ha nacido para venir y contarlo.

Pero lo contrario del amor no es el desamor o el desapego; como lo contrario del blanco no es el transparente, sino el negro, lo contrario del amor no es el desamor indiferente, sino el odio, el desprecio.

Si soportar esto es duro, difícil y agotador para un adulto, para un niño es nefasto. No hay nada más triste que un niño triste. No hay nada más doloroso que la mirada desangelada de un chiquillo que sufre. Por desgracia también hay muchos seres a los que estas miradas y estas lágrimas les resbalan como agua sobre aceite.

Lo más grande que tiene un niño son sus padres. Sus papás son los más listos, los más guapos, los que más saben, los que más..... . Si uno de ellos les grita, los gritos serán para ellos los más fuertes del mundo; si uno de ellos les agrede, no habrá agresión más dolorosa emocionalmente, (y físicamente, algunas veces. Tremendo). Si un papá o mamá insulta, rebaja, humilla o descalifica a su hijo, el efecto puede pasar de doloroso a fulminantemente decisivo en el presente y futuro de esa criatura.

"Yo no pego a mis hijos, eso es maltratar, yo no soy un maltratador".

Y se quedan tan tranquilos cuando dicen cosas asi, cuando agredir es más fácil y común, cuando se hace de palabra. La ley nos ampara, se pone de nuestra parte, nos aconseja y ayuda para que cuando presenciemos agresiones a mujeres o a niños, las denunciemos aún no siendo parte implicada en los hechos. Pero cuando las agresiones son verbales , qué?. ¿Es que esas no duelen?. Los moratones se curan; los huesos se escayolan, pero el alma cicatriza?.

El viernes pasado, estábamos el escritorzuelo y yo tomando un aperitivo en un bar. En la mesa de al lado había una mujer de entre 35-40 años, escotada y peripuesta, fumando un largo cigarrillo y hablando por teléfono mientras sus dos niñas jugaban a su alrededor. Tendrían unos cinco años la mayor y unos tres la pequeña. La chiquitaja se afanaba en agarrarse a la falda de su madre, en jugar sin apartarse demasiado de ella. Lógico. Nuestros ojos y pensamientos, (los del Mr.Writer y los míos), se quedaron a cuadros cuando la mujer le pegó un manotazo a su niña sin mirarla siquiera y le dijo a voz en grito: "Joer "Sáron", eres como un grano en el culo, aparta ya coño!.

Lo dicho, hacer niños es fácil.

6 comentarios:

Thalatta dijo...

Sí y luego hacemos la sociedad que hacemos. Confieso que yo soy de las que grita, que siempre lo odié en mi madre pero que ahora repito yo. En mi descargo (si es que lo hay) es que cada vez aprendo y ya lo de emitir vozarrón procuro dejarlo para la coral, y si se me escapa pido perdón.
De todas formas no hagamos juicios de una ocasión en que has visto a esta mujer, para esas niñas su mamá es la mejor del mundo, ya aprenderá y sino sufrirá en sus carnes tooodo lo que haya enseñado. Es ley de vida...
Besoss

El Escritorzuelo dijo...

Y pese a todo, la niña parecía feliz. Hay niños -yo los he visto- a los que las sonrisas se les quedaron atrapadas en un gotero de hospital, tras las cortinas de un orfanato, en el dolor de los terribles errores de sus padres. Y hay niños que, simplemente, no tienen el privilegio de una persona que les diga "eres un grano en el culo" a la que puedan llamar "madre".
Pero es cierto que se debería pasar un examen para dar licencia de padres...
Un besito Siouxie.

siouxie dijo...

Tha, reinamora :).
Es muy difícil imaginarte dando bocinazos. Eres tan dulce que seguro que hasta gritas en voz baja, pero aún así, te creo cuando dices que de vez en cuando se te escapa un vocinazo a los niños. !Y a mí, y a todos los padres seguramente!. Los niños son licenciados en "Desesperación de padres". Sin embargo, tú no insultarías jamás a tus hijos, ni yo a la mía. No les llamaría "grano en el culo", ni "cero a la izquierda", ni les diría cosas como "Tú no vales nada", o "eres una mierda", o...., ni pensarlo quiero.
Es jodido saber que esas cosas y otras muchas peores existen, pero ahí están.

Escritorzuelo, querido:
La niña parecía feliz, sí, pero me dió penita, y muchas ganas de llamarla, jugar con ella, abrazarla un rato. Era monísima, aunque a su madre deberían como mínimo ponerle una multa por haberla llamado "Sharon".
Otro besito pa tí.

LOLITA LOP dijo...

Yo no suelo gritar a Mario ... en estos últimos 10 años , 2 ó 3 veces y la verdad es que cuando ha sucedido se queda muerto de miedo ... no me conoce así ... Soy de hablar con él y soy muy pesada con los besos , las caricias y los achuchones , pero tambien es verdad que sólo tengo uno y además ( hasta el día de hoy y cruzo los dedos ) me ha salido muy sociable y buena gente ... Ahora con la llegada inminente de la adolescencia supongo llegarán momentos duros , pero espero no perder los nervios y torera esta etapa aprendiendo cada día con él ...

Pero Sioux tengo cerca un caso de un niño TRISTE ... no quiero entrar en más detalles , pero es el reflejo de una educación a gritos y a golpes ...

besos guapísima

Turulato dijo...

Un niño triste Lolita...
Dejemos de lado los gritos y las palabras, por ahora. Quizá, el quid del asunto sea el ambiente.
Un niño no es tonto. Sus respuestas no se basan tanto en lo aprendido o en la costumbre social como en el instinto. Desde que nace aprende a una velocidad prodigiosa. Pero todo aprendizaje se establece sobre una base, algo así como una especie de esponja que absorbe y fija lo que llega. Y esa base es el amor entre sus mayores. Un entorno cálido, amable y mínimamente dichoso.
Un niño es un ser en desarrollo. Superará un cachete, un grito, una salida de tono.. Lo que nunca sobrellevará es crecer sin amor. Que le críen quienes no aman.
Porque el amor, o como poco el cariño, de quien cría es conditio sine qua non.
Si el niño siente, palpa, el amor a su alrededor, saldrá adelante. Con sus cosas, como todos, pero saldrá.
Pero si el niño crece tapándose cada noche la cabeza con las sábanas para no oír los gritos.. Los gritos. Aquellos gritos

LOLITA LOP dijo...

Turu pues ahí está el tema que mucho amor no hay a su alrededor y se junta con que el carácter un tanto especial de su progenitora hace que nadie nos podamos acercar a él para hacerle una caricia ...


Hace unas semanas le metió un grito de espanto en mitad de la calle porque levantó su mano para devolverme el saludo que le acababa de hacer ...


la historia es complicada


besos